El Puente Romano: estampa emblemática de Córdoba

El Puente Romano es la imagen de referencia y el emblema de Córdoba junto a la Mezquita-Catedral.

Construido en bloques de piedra caliza, el puente cuenta con dieciséis arcos de medio punto soportados por gruesos pilares. Fue nexo de unión entre el norte y el sur de la Península, ya que era el único medio para cruzar el río sin necesidad de embarcación.

Por otro lado, han sido numerosas las reformas realizadas para su restauración y conservación; lo que nos permite admirarlo tal y como lo conocemos hoy en día. Sus arcos han sido testigos de décadas de historia y han acogido a varias culturas a su paso.

En el siglo XVII, la peste invadió Córdoba. Los fieles se aferraron a la fe del Arcángel San Rafael, confiando sus esperanzas en el mismo. Cuando menguó la epidemia, atribuyéndosele el mérito del milagro, se mandó colocar su imagen en el puente, obra de Bernabé del Río. Actualmente se muestra rodeado de velas que alumbran sus noches, siendo reflejo de cómo esa convicción de antaño sigue arraigada en la tradición cordobesa.

Un entorno excepcional

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El Puente Romano se encuentra en un entorno privilegiado: la reserva natural de los Sotos de la Albolafia. En las copas de sus árboles habita una extensa variedad de aves, mientras que varios antiguos molinos se ocultan entre su frondosa vegetación. Este enclave natural es tan significativo para Córdoba que ha quedado representado en el escudo de la ciudad.

Tal es el eco y la repercusión que hace el Puente Romano, que no es extraño encontrarlo en escritos, coplas, poemas e incluso la gran pantalla. En 2002 debutó siendo la cuna de la película española Carmen. Su fama ha traspasado fronteras, y en 2014, se convirtió en el puente de Volantis, ciudad libre de la famosa serie Juego de Tronos, siendo así escenario de varias escenas en la quinta temporada. Texto: Marta María Cobos García