La Mezquita-Catedral: un enclave singular y mítico

A orillas del Guadalquivir se alza una obra arquitectónica asombrosa y única: la Mezquita-Catedral. Máximo icono representativo de Córdoba, presume de ser su monumento más visitado. Es el testigo de la convivencia de las distintas culturas que han pisado tierras cordobesas.

Se trata de un lugar cargado de simbología, por lo que no es de extrañar que sea objeto de múltiples leyendas. En la fachada oeste de la Mezquita-Catedral se halla la Estrella de los Deseos. Según la tradición, este fósil concede al afortunado que lo encuentra y lo toca uno de sus deseos. Otra leyenda alimentada por la imaginación popular es la del supuesto túnel subterráneo que comunica el templo directamente con Medina Azahara.

Pero más allá del mito, este emplazamiento encierra un embrujo especial. A un paso de la Judería, la Mezquita-Catedral forma parte de la zona más transitada del casco histórico. Está considerada como el epicentro del legado arquitectónico de los pueblos que han dejado su huella en Córdoba. En época romana se dedicó un templo a la divinidad Jano. Posteriormente se eligió el lugar para el levantamiento de la Basílica visigoda de San Vicente, cuyo museo se encuentra en el interior del monumento.

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La Mezquita primitiva

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Los primeros años, la población musulmana no dispuso de un recinto sagrado con las dimensiones apropiadas para desempeñar sus funciones de Mezquita Mayor. Se recurría entonces a la Al-Musalla, u oratorio al aire libre, situada a extramuros de la ciudad. Existieron otros dos templos conocidos por los nombres de Al-Musara y Ar-Rabat.

Durante el emirato de Abderramán I, se plantea la necesidad de resolver el problema del espacio. Se compra a los mozárabes cordobeses parte de la Basílica de San Vicente, el mayor edificio que presidía la ciudad. Por esa razón, a partir del año 751, la basílica quedó convertida en la ansiada Mezquita Mayor, destruyéndose los altares y cambiándose la orientación del templo, con el Mihrab en su muro sur.

Una vez adquirido el recinto, la población aumenta de sobremanera. Se inicia entonces la construcción de un nuevo edificio que, por amplitud y magnificencia, pudiera manifestar decentemente el rango de Mezquita Mayor de la ciudad. Surge así una obra de planta cuadrada con 79 metros de lado aproximadamente, y con dos partes bien delimitadas. El sahn, o patio, colocado en la parte norte donde los fieles se aseaban, y el liuán, o sala de oración, al que se accedía desde el patio a través de arcos abiertos.

A pesar de ser la tercera mezquita más importante del mundo, es la única que no se encuentra orientada a La Meca. Sufre una desviación debido a la inclinación del terreno, lo que imposibilitó la construcción tradicional de este templo.

El bosque de columnas

La sala de oración se distribuyó en 11 naves perpendiculares al muro de la Qibla, separadas por tabiques intermedios montados sobre arcos de medio punto. Cargaban a su vez sobre pilares apoyados en columnas y entrelazados por arcos de herradura. Las basas, fustes, capiteles y cimacios de las columnas se aprovecharon de construcciones anteriores romanas y visigodas, ahorrando material.

Como es habitual en los templos islámicos, el suelo de la Mezquita de Córdoba era terrizo, cubierto por esteras de pita, y el techo era de madera. Los muros se construyeron con sillares de piedra coronados con almenas. La comunicación con el exterior se hacía a través de la llamada Puerta de San Esteban; sólo sus partes inferiores han llegado hasta nuestros días.

La construcción propiciada por Abderramán I puede considerarse una magnífica síntesis entre los aportes de la arquitectura hispanorromana y los elementos islámicos. Fue tomada como referente a la hora de ordenar el espacio. Para solucionar los problemas de iluminación se construyeron lucernarios, de los que sólo se ha conservado el central, hoy conocido como Capilla de Villaviciosa.

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Al poco tiempo de ser reconquistada la ciudad, en 1236, se consagró la Mezquita Aljama por orden de Fernando III, convirtiéndola en templo cristiano bajo el nombre de Santa María Madre de Dios.

La reconversión cristiana

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Tras la Reconquista, los cristianos aplican algunos cambios sin que afectaran agresivamente a la estructura del edificio. Se acotan también espacios con rejas para destinarlos a capillas funerarias. Pero al poco tiempo, el rey Fernando III decide atender mejor las necesidades de los feligreses y manda cimentar una Capilla Mayor.

Se eligió para ello el lucernario central construido por Alhakén II, agotando el espacio correspondiente a cinco naves. Desde entonces se conoció ese lugar como Capilla de Villaviciosa. La Capilla Real se integraría también al conjunto, combinando el arte mudéjar y elementos mozárabes.

Es a finales del siglo XV cuando las edificaciones cristianas empiezan a tomar peso y modifican notoriamente la estructura primogénita musulmana. La primera intervención de 1489 tiene consecuencias irreparables sobre las naves califales. En 1523 se inician las obras de la nueva Capilla Mayor, introduciendo los estilos gótico y renacentista. El altar de la Capilla de Villaviciosa se aprovecharía y reorientaría hacia el este. Este nuevo eje, paralelo al muro norte y la Qibla, alteraría definitivamente el sentido de la dirección vigente hasta el momento (de norte a sur).

La Mezquita-Catedral de Córdoba es una joya arquitectónica única en el mundo que le hará perder los sentidos. Le recomendamos visitarla libremente, sintiendo en cada paso su magia e historia. Texto: Marta María Cobos García

  • De marzo a octubre

Lunes a sábado: 10:00 a 19:00h / Domingos y festivos: 08:30 a 11:30h y 15:00 a 19:00h / Misas: 12:00h y 13:30h

Torre Campanario: Lunes a domingo: 09:30 a 13:30h y 16:00 a 18:30h (turno cada media hora)

  • De noviembre a febrero

Lunes a sábado: 10:00 a 18:00h / Domingos y festivos: 08:30 a 11:30h y 15:00 a 18:00h / Misas: 12:00h y 13:30h

Torre Campanario: Lunes a domingo: 09:30 a 13:30h y 16:00 a 17:30h (turno cada media hora)

  • Entrada

10€ / Niños de 10 a 14 años: 5€ / Menores de 10 años: gratis

  • Torre Campanario

2€

  • Horario gratuito

De lunes a sábado: de 08.30h a 09.30h

  • Calle Cardenal Herrero 1, 14003
  • Información general: +34 957 47 05 12