La Real Colegiata de San Hipólito: la promesa de un rey

La Real Colegiata de San Hipólito de Córdoba fue fundada en 1343 por Alfonso XI. Nació de la promesa que hizo el rey de Castilla tras ganar la Batalla del Salado. Fue edificada en honor al obispo Hipólito de Roma, santo celebradro cada 13 de agosto, fecha de nacimiento del monarca.

El deseo del soberano castellano era levantar un panteón familiar, donde descansaran los restos de su padre, Fernando IV, y los suyos. Pero no sería hasta agosto de 1736 cuando se trasladaron los féretros a la Real Colegiata de San Hipólito. Hasta entonces, los restos mortales de los dos monarcas reposaban en la Capilla Real de la Mezquita-Catedral de Córdoba. Los sepulcros, de mármol rojo, pueden visitarse en el presbiterio.

La Madrugada de la Semana Santa cordobesa

Actualmente, la Real Colegiata de San Hipólito es uno de los templos más concurridos por los cordobeses y visitantes. De su estructura original sólo quedan la cabecera y los brazos del crucero. En el siglo XVIII se decidió destruir la antigua torre, sustituyéndola por la que hoy en día podemos apreciar.

Próxima a la iglesia de San Nicolás de la Villa, la Real Colegiata de San Hipólito disfruta de una situación privilegiada. Acoge la sede canónica del Cristo de la Buena Muerte, cuya imagen sale en procesión la Madrugada del Viernes Santo. Durante la Semana Santa cordobesa, su comitiva es conocida por ser una de las más prestigiosas. Texto: Marta María Cobos García