La Puerta de Sevilla: una entrada “trasladada”

Hoy en día, la Puerta de Sevilla es conocida por ser uno de los accesos principales al barrio del Alcázar Viejo. Pero su ubicación actual no coincide con la original. En época musulmana, la Medina se abría a través de siete puertas. Una de ellas, llamada Puerta de los Drogueros, se incluía en la muralla de la calle Caballerizas Reales. Tras la Reconquista cristiana, fue demolida y reubicada donde hoy podemos admirarla.

La Puerta de Sevilla recibió este nombre por la vía que partía de Córdoba hacia la capital hispalense. En el mes de mayo, durante el Festival de los Patios, miles de visitantes la atraviesan diariamente.

Construida en piedra arenisca, su composición monumental se ve complementada por varios arcos de época califal. La funcionalidad de los mismos sigue siendo un misterio. Podría tratarse de una conducción acuífera, o de una torre albarrana, de carácter meramente militar.

Ibn Hazm: alma de la Qûrtuba musulmana

Junto a la Puerta de Sevilla, hallamos una escultura de Amadeo Ruiz Olmos en honor al filósofo y poeta andalusí Ibn Hazm. Testigo de años de historia, esta figura lleva en su mano una de sus obras más reconocidas, “El collar de la paloma”. Un libro de reflexiones sobre la verdadera esencia del amor.

El pensamiento de Ibn Hazm se asimilaba a las ideologías del filósofo griego Aristóteles. Se esforzaba por encontrar la auténtica verdad y denunciar lo falso y la mentira. También historiador, fue el único en interesarse por los grupos tribales que pasaron a al-Ándalus en la época de la conquista. Texto: Marta María Cobos García