Hospital de San Sebastián: actual Palacio de Congresos y Exposiciones

La imperiosa fachada del antiguo Hospital de San Sebastián sigue sin dejar indiferente a nadie a día de hoy. Combina a la perfección estilos arquitectónicos excepcionales. Arte mudéjar, gótico y renacentista se fusionan para crear una construcción única a manos del arquitecto Hernán Ruiz I. La atención del viandante es rápidamente captada por los minuciosos motivos vegetales y zoomórficos.

Desde los años 80, el Hospital de San Sebastián alberga el Palacio de Congresos y Exposiciones. Su antigua capilla se ha convertido en oficina de información turística, permitiendo el acceso libre a los visitantes. No obstante, el edificio permanece actualmente cerrado para una duración indeterminada.

Antiguo Hospital de los Ahogados y Casa Cuna

En el siglo XIV, Córdoba fue asolada por virulentas epidemias afectando gran parte de la población. La cofradía de San Sebastián se encargó entonces de cuidar de los enfermos. Dos siglos más tarde, inician las obras de un nuevo hospital en el emplazamiento que hoy conocemos, frente a la Mezquita-Catedral.

El Hospital de San Sebastián también fue conocido como Hospital de los Ahogados. Se atendían a los infortunados llevados por las corrientes del río Guadalquivir. En 1816, la Casa de Expósitos de San Jacinto de la calle Armas se trasladó a este edificio, convirtiéndose en Casa Cuna. Se cuidaban a los niños cuyas familias no podían mantener. También se exponían a los recién nacidos abandonados a la espera de que un alma bondadosa se quedara con uno de ellos.

Originariamente, esta función se realizaba en un rincón del Patio de los Naranjos. Los bebés se disponían en pequeñas cunas cerca de una de las puertas occidentales del monumento. Todos los días, mujeres venían a alimentar a los pequeños y, los días de lluvia, se cobijaban bajo su umbral. Aún se conoce esa entrada como el Postigo de la Leche.

Desgraciadamente, ese lugar también conoció un episodio terrible. Los alrededores de la Mezquita-Catedral era paso de ganado. Cuenta la voz popular cómo una piara de cerdos irrumpió en el Patio de los Naranjos y, guiados por el hambre, devoró a los inocentes niños. Texto: Marta María Cobos García