La Plaza del Potro: icono de Córdoba

La Plaza del Potro es uno de los iconos de Córdoba más buscados por los visitantes. A orillas del río Guadalquivir, acoge los museos de Julio Romero de Torres y Bellas Artes. Gracias a la también conocida Posada del Potrose convierte en enclave imprescindible dentro de la oferta turística. Es un espacio exclusivo donde el arte viene a encontrarse entre embrujos de bulerías y lienzos del siglo XIX.

Se cree que su nombre proviene del comercio que se llevaba a cabo en el lugar. La compraventa de caballos y mulas era su principal actividad. Sin embargo, hay quien dice que se debe a una famosa y hoy desaparecida taberna que se ubicaba en esta plaza.

Hoy en día, numerosas terrazas se abren paso con vistas a la Plaza del Potro. Es el escenario perfecto para veladas al atardecer, envolviéndose en la brisa nocturna de la Ribera y escuchando el cantar del río a su paso.

Su popular fuente

Si bien lo más representativo de la Plaza del Potro es su fuente octogonal de cuatro caños. Fue colocada allí para abastecer de agua a los vecinos de la zona, bajo el reinado de Felipe II.

Al igual que otra fuente que se encontraba en la Plaza de la Corredera, la de la Plaza del Potro se surtía del Manantial de Maimón. En su cúspide, se alza un pequeño caballo esculpido en piedra, con las patas delanteras levantadas sobre el escudo de armas de la capital cordobesa. La tradición popular suele atribuirle el origen del nombre de este enclave.

El sonido del agua de la fuente embriaga el ambiente de la pequeña plaza. Invita al disfrute de su estancia y proporciona múltiples actividades al visitante. No es de extrañar que el propio Cervantes la tomase como protagonista en una de sus obras. Texto: Marta María Cobos García