La Calleja de las Flores: la postal de Córdoba

La Calleja de las Flores presume de ser uno de los símbolos más representativos de nuestra ciudad. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1994 y es la estampa de la mayoría de postales de la capital cordobesa.

Se trata de una estrecha calle cercana a la Mezquita-Catedral. La perspectiva y los juegos de luces la convierten en parada obligatoria para los amantes de la fotografía.

A pesar de la turistificación de la zona, la esencia de este emblemático lugar impregna todo el ambiente. Se puede apreciar en esta calleja cómo la tradición y la cultura popular cordobesa se han conservado.

Un remanso de paz

Su situación se extiende en la calle que conmemora a Don Ricardo Velásquez Bosco. Este prestigioso arqueólogo participó en la excavación del antiguo palacio califal Medina Azahara. La Calleja de las Flores da paso a una pequeña plaza, que, debido a sus dimensiones, podría considerarse un patio abierto al público. Ésta se encuentra presidida por la columna que sostiene un capitel corintio sobre la fuente que da vida a este rincón.

El compás de una guitarra con el caer del agua brotando acompañan al paseante a este paraíso para los sentidos. Los músicos callejeros suelen frecuentar la zona para embriagarse de esa magia que desprende la belleza del enclave.

La Calleja de las Flores es uno de los pocos recovecos donde el tiempo se detiene e invita a dejar a un lado las prisas para deleitarse en el aroma a azahar que inunda su atmósfera. Texto: Marta María Cobos García