El Alcázar Viejo: un pueblo dentro de la ciudad

También conocido como el barrio de San Basilio, el Alcázar Viejo tiene su origen en el siglo XIII. Dos siglos más tarde, este lugar de defensa conoció un declive tras la marcha de la mayor parte de su población. Para evitar su total abandono, se ordenó repoblarlo con los soldados y sus familias. Este humilde barrio fue evolucionando con el paso del tiempo, encalando sus paredes y adornándolas con gitanillas de colores.

Una explosión de vitalidad en tres sencillas calles, guardando un espléndido valor patrimonial a la par que histórico. En el Alcázar Viejo encontramos diferentes puntos de interés, como la Torre de Belén. Su función original era permitir el acceso a la zona amurallada. Es curioso ver cómo a día de hoy se ha reaprovechado para acoger en su interior una pequeña ermita, de gran valor sentimental para los cordobeses.

Fiesta de los Patios de Córdoba

Pero sin duda, el icono más llamativo de San Basilio son sus patios. Fueron declarados Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2012, exportando su fama mundialmente. En mayo, un concurso engalana Córdoba con un traje de flores en cada rincón de la ciudad. El festejo se vive principalmente en este barrio gracias a la conservación de sus tradicionales casas.

En sus calles resuenan los acordes de guitarra, mientras que el calor se mitiga en las numerosas barras abiertas para la ocasión. No es difícil perderse entre la simbiosis que generación tras generación ha ido manteniéndose. Por lo tanto, el Alcázar Viejo, se ha convertido en la perla coloreada del corazón empedrado de Córdoba. Texto: Marta María Cobos García