Iglesias Fernandinas: Santa Marina de Aguas Santas

La Iglesia de Santa Marina es el templo más emblemático de Córdoba. Situada en uno de los barrios más tradicionales de la ciudad, es una de las trece iglesias que Fernando III mandó construir durante la Reconquista.

Como las demás Iglesias Fernandinas, Santa Marina tiene una planta rectangular de tres naves desprovistas de crucero. Se dispone bajo bóvedas de crucería apoyadas en capiteles florales que encabezan las medias columnas adosadas a los muros. La portada, de proporciones cuadradas, está formada por un arco apuntado. Atravesando el enorme rosetón, los rayos de sol crean en su interior un espectacular juego de luces y sombras.

Pocas son las obras muebles de la época medieval que se conservan en la Iglesia de Santa Marina. No obstante, varios documentos detallan la importancia del ajuar litúrgico que tuvo el enclave. En las reformas, se hallaron tres arcosolios decorados con pinturas murales, aunque bastante deteriorados. En la Capilla de Benavides se conserva una interesante pintura mural que representa a la Virgen con el Niño rodeados de ángeles.

Actualmente, el entorno de la Iglesia de Santa Marina sigue siendo de gran relevancia para la población cordobesa. Envuelto en un rico patrimonio cultural, es el epicentro de la semana de cruces y del folclore cordobés. Conocido como “barrio de los toreros”, Santa Marina alberga típicas tabernas de carácter taurino, como la de “El Calerito”, y un imponente monumento dedicado al famoso diestro Manolete. Texto: Marta María Cobos García

  • Plaza del Conde de Priego