Iglesias Fernandinas: Santa María Magdalena

A escasos metros de las populares Iglesias de San Lorenzo y de San Pedro, se halla la Iglesia de Santa María Magdalena. Fue uno de los primeros templos cristianos que el rey Fernando III mandó levantar tras la Reconquista de Córdoba. Su ubicación, en Puerta Nueva, le ha valido ser testigo de trágicos acontecimientos, como la invasión francesa durante la Guerra de la Independencia.

A finales del siglo XIX se decidió cerrar la Iglesia de Santa María Magdalena al culto. No obstante, se celebraron misas de forma esporádica hasta el año 1956. En septiembre de 1990, un voraz incendio redujo a cenizas su interior. Gracias a una restauración de gran envergadura, podemos hoy en día disfrutar de este enclave, utilizado como espacio cultural.

La Iglesia de Santa María Magdalena está dividida en tres amplias naves. La nave central es la más ancha y alta, contando con cuatro ventanales situados por encima de la línea de arcos. Las demás están decoradas con resaltes que, en los lados laterales, llevan medias columnas adosadas que sostienen un arco apuntado.

Los exteriores de la Iglesia de Santa María Magdalena se reconocen por su arquitectura de elementos tardorrománicos, mudéjares y góticos. Otra pieza destacable del conjunto es el rosetón decorado con puntas de diamante. Focaliza toda la luz natural hasta el corazón del enclave. El templo también presume de contar con la portada más antigua de Córdoba. Al más estilo mudéjar, dispone de un arco ojival y molduras con dientes de sierra. Texto: Marta María Cobos García