Iglesias Fernandinas: San Miguel

A escasos metros de la Plaza de las Tendillas, se halla la Iglesia de San Miguel. Es uno de los templos más frecuentados por los cordobeses. Es, sin lugar a dudas, la Iglesia Fernandina que mejor conserva su arquitectura medieval. Su construcción se ordenó sobre los restos de una antigua mezquita, hasta finalizarse a comienzos del siglo XV.

Con el paso del tiempo, la Iglesia de San Miguel experimentó una serie de cambios de gran envergadura. En el siglo XVIII, se adaptó la cubierta al estilo barroco del momento y se erigió la actual torre-campanario. Fue a partir de los años 50 cuando se decidió devolver al templo su aspecto original. Salieron de nuevo a la luz las bóvedas de crucería gótica y el artesonado de madera mudéjar.

La Iglesia de San Miguel es una obra de cantería excepcional, construida en dos fases. A finales del siglo XIII, se elevó el templo hasta la altura de las bóvedas, desarrollándose sobre todo el lado norte. Prosiguió la edificación hasta el primer cuarto del siglo XV, con la incorporación de Capillas como la de los Vargas.

La portada de la Iglesia de San Miguel destaca por sus tres rosetones, bañando las naves de luez natural. El del lado derecho forma una estrella de Salomón y tiene restos cerámicos. El rosetón izquierdo es más sencillo, formando una flor de seis lóbulos. Por último, el central se compone de dos estrellas circunscritas de las que parten columnillas con arcos apuntados. Texto: Marta María Cobos García

  • Plaza de San Miguel