Iglesias Fernandinas: San Agustín

El antiguo convento de San Agustín fue fundado por Fernando III en el Campo de la Verdad tras la Reconquista de Córdoba. En 1313, los frailes que lo regentaban solicitaron trasladarse dentro de la zona amurallada. El nuevo edificio se levantó en el terreno que hoy ocupa el Alcázar de los Reyes Cristianos. Quince años después, llevaron su sede hasta donde la encontramos en la actualidad, lugar que recibe el nombre de este templo.

En época medieval, la Iglesia de San Agustín sería de planta rectangular y crucero alineado. Los restos conservados impiden valorar el desarrollo de las naves. Tiene similitudes con otras Iglesias Fernandinas de la ciudad: tres naves, con la central mayor al resto, cubiertas con bóvedas de crucería gótica. La portada principal ya data del siglo XV.

Se tiene noticias de que a lo largo del siglo XVI se realizaron en el edificio importantes obras, probablemente de la mano de Hernán Ruiz III. En esta época también se alzaría la torre con dos cuerpos.

Devoción popular

En el interior de la Iglesia de San Agustín se erigían varios altares dedicados a figuras muy populares en Córdoba. Entre ellas, Jesús Nazareno, San José o Santo Tomás de Villanueva. De este último, aún se conserva su imagen, pieza del siglo XVII de gran belleza.

Pero si una figura suscita una fervorosa devoción entre los cordobeses, es sin lugar a dudas la de la Virgen de las Angustias. Una cuidada obra del artista Juan de Mesa, realizada entre los años 1626 y 1627.

La plaza de San Agustín es uno de esos rincones cargados de historia, donde la verbena nunca cesa. En febrero, es el lugar predilecto del Carnaval de Córdoba. Tras su última reforma, el paseante puede sentarse y contemplar la estética del enclave, rodeado de maceteros y adoquines de tonos malvas. Texto: Marta María Cobos García

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