Iglesia del Juramento de San Rafael: Arcángel de Córdoba

Si existe una figura a la que los cordobeses tienen mucho cariño y devoción, es, sin lugar a dudas, la del Arcángel Rafael. Considerado erróneamente patrono de Córdoba, San Rafael es en realidad el custodio de la ciudad. Su historia está repleta de leyendas, misterio y milagros. Remontámonos al siglo XIII.

Iglesia de San Rafael

Córdoba estaba asolada por una terrible epidemia, elevando cada día el número de víctimas. El sacerdote fray Simón de Sousa estaba pidiendo protección divina cuando se le apareció el arcángel. Fue a comunicar el prodigio al obispo, quien mandó colocar en la torre-campanario de la catedral una efigie del santo. Seguidamente, los males cesaron en la ciudad.

Más tarde, en el siglo XV, otros brotes de peste azotaban Córdoba. San Rafael se mostró varias veces ante el párroco Andrés de Roelas, también conocido como El Padre Roelas. La última de ellas ocurrió la madrugada del 7 de mayo de 1578. Le dijo: “Yo te juro, por Jesucristo Crucificado, que soy Rafael, ángel a quien Dios tiene puesto por guarda de esta ciudad”. De nuevo se libraron los cordobeses del contagio y la muerte, y de ahí nació el culto al arcángel.

Esta escena se conoce como El Juramento. Dio nombre al templo que se levantaría en el siglo XVII sobre los restos de la casa del Padre Roelas. La Iglesia de San Rafael sufrió posteriormente diferentes reformas para atender todas las necesiades de sus feligreses. Se halla en uno de los barrios más populares de Córdoba, a escasos metros de la Iglesia de San Lorenzo.

Templo de las causas perdidas

La Iglesia de San Rafael es, probablemente, la más peculiar de la cuidad. Consta de una capilla circular cubierta por cúpulas. En el frontón pueden admirarse las tres tallas representando al Arcángel y a los patronos de Córdoba, San Acisclo y Santa Victoria. También es popular por albergar al patrón de las causas perdidas, San Judas Tadeo. El día 28 de cada mes, decenas de personas se desplazan hasta la imagen, ataviándola de cintas verdes, a modo de ofrenda.

El interior de la Iglesia de San Rafael está bañado con las efigies de diversos santos y mártires. Encontramos a San José con el Niño, o A San Zoilo y San Eulogio. Pero quizás la escena más peculiar del templo es la Aparición al Padre Roelas. Un guiño al pasado cargado de sentimiento para los cordobeses. Texto: Marta María Cobos García

Iglesia de San Rafael
  • Plaza de San Rafael