Los Patios de Córdoba: Patrimonio de la Humanidad

Los Patios de Córdoba son, junto con la Mezquita-Catedral, la atracción turística más representativa de nuestra ciudad. Declarados Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2012, su reconocimiento ha traspasado sobradamente nuestras fronteras. Miles de visitantes nacionales y extranjeros se reúnen cada año para celebrar el Festival de los Patios de Córdoba.

Esta fiesta se organiza en el mes de mayo y sucede a otra también muy concurrida: Las Cruces. Durante dos semanas, las casas participando al concurso abren sus puertas para el disfrute de toda la ciudad. Macetas de colores llenas de geranios y claveles invaden nuestras empedradas calles. Cada casa-patio se viste de gala, ensalzando su arquitectura tradicional o moderna. Destacan las rejas, balcones, paredes blancas, pozos, fuentes y arcos que las conforman.

El Festival de los Patios de Córdoba se divide en varias zonas, siendo el barrio del Alcázar Viejo o de San Basilio el más popular. No es de extrañar que se formen larguísimas colas durante el festejo para visitar cada patio concursante. En la vecina Judería también nos esperan verdaderos remansos de paz. Y a otro extremo del casco histórico, los barrios de Santa Marina, San Lorenzo, San Agustín y San Pedro completan el florecido recorrido.

De flores y sabores

Durante el concurso de los Patios de Córdoba, se celebran múltiples verbenas que animan las noches cordobesas. Un dulce aroma a vino de la tierra invaden las calles de la ciudad, que reviven al son de la guitarra. Improvisados escenarios se forman en las puertas de las tabernas incitando al baile y la fiesta. Corren las tapas de queso, jamón, tortilla y croquetas de los platos a la boca.

El resto del año, abren sus puertas las sedes organizadoras ubicadas en las calles San Basilio 44 y Trueque 4. En época navideña, algunos patios participan al concurso de Belenes, ofreciendo así una alternativa turística.

El Ayuntamiento también ha querido homenajear a los Patios de Córdoba y sus cuidadores forjando dos conjuntos escultóricos. El primero, en la calle Martín de Roa (San Basilio). Representa a un abuelo y su nieto colocando una maceta en la pared. Mientras que el segundo, en la Puerta del Rincón cerca de la Iglesia de Santa Marina, caracteriza a una joven cordobesa regando flores. Texto: Julia Hachebe