Las Cruces: concurso y tradición

Tras la reconocida Cata del Vino, se celebran Las Cruces de Mayo. Una fiesta tradicional y muy popular que da la bienvenida al famoso mes cordobés.

Durante varios días, se adornan los rincones más bellos de la ciudad de imponentes cruces de claveles. Montadas y cuidadas por peñas, cofradías de Semana Santa o asociaciones, recuerdan alegremente la primavera. De ahí probablemente su origen, en alusión a las antiguas fiestas paganas donde una joven coronada de flores encarnaba la “Maya”.

Otrora festejada en muchas provincias del país, el folclore cordobés ha conseguido mantener viva esta tradición hasta nuestros días. Una fiesta que el propio Ayuntamiento de Córdoba decidió convertir en concurso a partir de los años 50. Compartía entonces escenario con el Festival de los Patios, llenando de música y baile las casas de vecinos. A partir de los años 70, las hermandades empezaron a participar, trasladando la fiesta a la calle.

Hoy en día, la festividad se ha expandido por toda Córdoba. A los pies de Las Cruces, podemos encontrar objetos tradicionales recordando la esencia de la ciudad. Una guitarra, un manto de manila, macetas o el típico sombrero cordobés. En los alrededores, varias barras ofrecen sabores puramente locales. Salmorejo, tortilla de patatas, flamenquín de lomo, tabla de queso y jamón, y vino D.O. Montilla Moriles.

Las Cruces se hallan en más de cuarenta enclaves, donde se celebra la vida, se baila y pasa buenos momentos. No es de extrañar que algunas cordobesas ya visten el famoso traje de flamenca, haciendo honor a su legendaria belleza. Texto: J.H.B.