Córdoba, declarado su casco histórico Patrimonio de la Humanidad, cuenta con un espectacular entramado de calles y plazas de Córdoba, que le conceden ese alma tan peculiar donde todo aquel que la visita tiene el sentimiento de haber viajado en el tiempo, sientiéndose inmerso en una época donde las culturas  musulmana, cristiana y judía se aúnan creando una de las ciudades con más esencia y embrujo del mundo.

Una de las callejuelas más peculiares de nuestra ciudad es la Calleja de las Flores, que se sitúa a pocos metros de la Mezquita Catedral y constituye uno de los puntos más fotografiados en lo que calles y plazas de Córdoba se refiere. Y es que el exclusivo paisaje que crean las innumerables macetas colgadas de las pareces, adornan mucho más que una calle cualquiera.

De estilo claramente castellano, la Plaza de la Corredera, fue creada en el siglo XVII y es uno de puntos de encuentro más significativos de nuestra capital. Multitud de utilidades se le han dado a lo largo de la historia a esta plaza de planta rectangular. Originariamente sus intereses fueron taurinos, desembocando esta, en la calle Toril, salida principal de los toros durante la corrida taurina.

Las principales calles de Córdoba desembocan en la Plaza de las Tendillas, la más conocida de la capital. Tal vez sea su reloj con melodía de guitarra española, o la estatua de Gonzálo Fernández de Córdoba, conocido como “Gran Capitán”  lo que le dan el carácter tan singular a esta conmemorativa plaza y la confiere como centro de referencia de la ciudadanía cordobesa.

La plaza del Potro configuraba en la antigüedad el centro de las posadas donde muchos de los viajeros se albergaban. Una de estas fue el hogar de Miguel de Cervantes durante su estancia en nuestra ciudad. Hoy en día acoge el Museo de las Bellas Artes y el Museo de Julio Romero de Torres.

Si accedemos por la Cuesta del Bailio a la la Plaza de Capuchinos, nos encontraremos, presidiendo esta mística plaza, un espectacular cristo cruficado, rodeado de faroles, que otorgan a este lugar un carácter silencioso y de esencia única sirviendo de refugio de tranquilidad a todo aquel que se precie a visitarla.

La gran escalinata de la Cuesta del Bailío comunicaba la zona alta de Córdoba o Medina, con la zona baja o Axerquía.

Otro de los puntos más significativos dentro de las calles y plazas de Córdoba que debemos tener en cuenta es  la calleja del Pañuelo. Como su propio nombre indica, esta calleja debe su nombre a la distancia existente entre los muros de la misma.

Por último, la Plaza Jerónimo Páez constituye uno de los puntos más importantes de la historia de Córdoba ya que en ella confluye la entrada al actual Museo Arqueológico, el acceso a la Casa del Judío y por último, la entrada a la calle Julio Romero de Torres.